Descripción
VIAJE AL MUNDO DE LAS MARAVILLAS
Egeria & Marco Polo
EGERIA
Lucía Martín-Maestro Verbo. Voz, lira, adufe y dirección
Fabiana Sans Arcílagos. Voz, percusión** y codirección
Ileana Ortíz Rodríguez. Voz
Julia Marty. Voz
Cuando se trata de hablar de grandes viajeros medievales, es inevitable pensar en Marco Polo, uno de los más importantes aventureros de la historia. Sin embargo, cerca de mil años antes, una mujer ya había dejado por escrito su apasionante periplo desde la Gallaecia romana hasta Tierra Santa. ¿Adivinas? Se trata de nuestra querida y admirada Egeria. Unidos por la pasión por la exploración y, sobre todo, la curiosidad, Egeria y Marco Polo se dedicaron meticulosamente a documentar sus viajes, trayendo consigo valiosísima información sobre las culturas y geografías que visitaron, convirtiéndose ambas obras en una ventana abierta al pasado, que contribuyeron a ampliar el conocimiento y la comprensión de los mundos que les tocó vivir. Sin embargo, tanto la motivación individual de cada uno, como también la idiosincrasia tan distinta de ambos, marcó innegablemente la diferencia en sus crónicas.
Egeria, además de “un tanto curiosa” (como ella misma se describe al inicio de su escrito), era una mujer muy inteligente y astuta, que siempre ponía en duda aquello que escuchaba o veía. No podemos olvidar que fue una peregrina que viajó sola en el siglo IV (que no es lo mismo que viajar en el siglo XXI). Informada y valiente, estaba al tanto de la realidad cultural y política de los distintos territorios que recorrería en su camino que, por otro lado, no fue cosa de poco: atravesó la Vía Domitia hasta Constantinopla, recorrería Siria, Palestina, Egipto y Mesopotamia. Egeria no se dejaba seducir fácilmente por relatos fantásticos ni leyendas, y era muy directa a la hora de narrarle el mundo a “sus hermanas”, como pudimos comprobar gracias a aquel famoso episodio en el que cuenta que la llevaron a ver la estatua de sal de la esposa de Lot, pero ella aseguró que “no había estatua por ningún lado”.
No hay ni que decir que Marco Polo fue un tipo de viajero diametralmente distinto a Egeria. Su periplo comenzó en Venecia, acompañado de su padre y de su tío (o más bien, él los acompañaba a ellos), que eran ricos comerciantes, y recorrió Asia durante casi dos décadas, en busca de nuevos mercados y nuevas oportunidades. En estas tierras lejanas, Marco Polo creyó conocer criaturas prodigiosas, paisajes imposibles y costumbres exóticas que narró sin demasiado filtro, movido mucho más por el asombro que por el análisis. Sus relatos supusieron un éxito sin precedentes en su tiempo y se extendieron a toda velocidad (no olvidemos que aún no existía la imprenta y los ejemplares se copiaban a mano). Sin embargo, en los últimos tiempos, algunos investigadores le tildan de mentiroso, incluso de fraude, pero nosotras preferimos pensar que, en realidad, se trataba de un joven ingenuo que miraba a su alrededor con ojos de fascinación y observaba sin escepticismo una realidad que, en el fondo, le era muy lejana, pero que logró trasladarnos con sus vivencias a un mundo de fantasía y mitología, que no es otro que el mundo real.
Egeria fue una pionera y transgresora que viajó en soledad, movida por su fuerte religiosidad, mientras que Marco Polo, mercader, viajó acompañado en una gran expedición y su motor impulsor era el comercio. Tomando estas dos experiencias tan lejanas, pero al mismo tiempo tan conectadas, decidimos plantear un itinerario ficticio que ambos viajeros recorrerían, aunque esta vez lo harían juntos. Un periplo del que nacería un nuevo relato: el Viaje al Mundo de las Maravillas. Todo un recorrido musical que viene a retratar las idiosincrasias tan diferentes de ambos aventureros, en el que confluyen sonoridades peninsulares, mediterráneas y orientales, con música que ha viajado a través del tiempo y el espacio, así como lo han hecho los dos protagonistas de este programa.









