Descripción
MÚSICA FICTA COLOMBIA
Tírale flechas
Villancicos, tonos y romances de Bogotá, s. XVII-XVIII
1. Letra al nacimiento Vientecillo que altivo de José Cascante. A lo largo del siglo XVII el cultivo del villancico religioso imperó en toda Hispanoamérica. En Bogotá destacó la figura de José Cascante, quien tuvo una larga estancia como maestro de capilla (1650-1702). Sus villancicos recogen los elementos establecidos por el cruce de culturas, técnicas de composición y tradiciones literarias, poseyendo un fuerte contenido de origen popular, de ritmos sesquiálteros y de carácter ligero. Vientecillo que altivo es uno de Navidad que tiene un texto lleno de metáforas que aluden al Niño de Belén: “que la gloria esflor / y toda la pena es aire”. Las coplas son un juego
de tercetas octosílabas, y como toda la música de Cascante, la pieza tiene un aire fresco que refuerza sus orígenes populares.
2. Xácaras de primer tono de Lucas Ruiz de Ribayaz y Antonio de Santa Cruz. El término xácara es un vocablo de probable origen árabe y en su versión castellana provendría de jácaro o jaque, un sujeto lumpen o persona de mal vivir. Era una especie de danza (movimiento con todo el cuerpo) o baile (movimiento solo con los pies) que se presentaba en escenarios. Como tal, se recopiló en diversos libros de guitarra del siglo XVII como Luz y norte musical (1677) de Lucas Ruiz de Ribayaz y en el Libro donde se verán pasacalles de Antonio de Santa Cruz. La versión aquí grabada es interpretada en arpa barroca –uno de los instrumentos de cuerda pulsada más usados en la música novohispana–, acompañada de teorba y percusión. La xácara era una música vigorosa y que se prestaba a toda suerte de elaboraciones del estilo de las diferencias o variaciones.
3. Yo, joven he ignorado / Zagaleja del valle alhelí. La primera es un anónimo colombiano del siglo XVIII que se inscribe en el género de los tonos humanos, aquellas canciones profanas para voz y acompañamiento que tuvieron su momento de auge durante la segunda mitad del siglo XVII, durante el reinado de Carlos II. La segunda es una canción pastoril, profana, que curiosamente se conserva en la catedral de Bogotá confundida con piezas religiosas.
4. Tiento de primer tono a 3. Este género de música despuntó desde el siglo XVI en toda el área hispánica, destinado a tocarse en el arpa, la vihuela o cualquier teclado. Los tientos fueron estudiados por los musicólogos del siglo XX y algunos de ellos como José López-Calo llegaron a distinguir el tiento castellano (contrapuntístico) del tiento andaluz (vihuelístico). Lo que no se puede aún determinar es la presencia de una pieza de este tipo en el acervo catedralicio de Guatemala. Acaso lo llevó algún organista o arpista de origen hispano. Su ejecución en el arpa barroca –como se presenta en esta grabación–, es una de las posibilidades.









