Tempus est iocundum

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Tempus est Iocundum

Música y Poesía en la Europa Medieval

Artefactum

Contenido

En mai la rousee
  • (Thibaut IV de Champagne, 1201-1253)
Ungaresca
  • (Anón)
Como podem per sas culpas.
  • CSM 293
Nas mentes sempre teer.
  • CSM  1664
Como Deus / A que avondou.
  • CSM 3865
C’est la fin, quoi que nous die.
  • (Guillaume de Amiens S. XIII)
Saltarello.
  • (Anón. S. XIV)
Danza Real.
  • (Anón. S. XIII)
Saltarello.
  • (Anón. S. XIV)
Ich was ein chint so wolgetan.
  • CB 18510
Estampida Real nº 3.
  • (Anón. S. XIII)
Kalenda Maia.
  • (Raimbaut de Vaqueiras)
Chansoneta Tedesca.
  • (Anón. S. XIV)
Ventanas Altas.
  • (Judeo-Español. Balcanes)
Sic mea fata.
  • CB** Nº 116.

* Cantiga de Santa María. ** Carmina Burana.


Grabado en la Capilla Interior del Antiguo Seminario Jesuita (Sevilla, 2006). Producción: José Mª Martín Valverde. Toma de Sonido: Jorge Marín.

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Descripción

Tempus est iocundum

Música y poesía en la Europa Medieval

Recorremos cuatro siglos de música europea. Un largo lapso de tiempo comprendido entre los siglos XII al XV, en el que se surgió la música puramente instrumental, y que conoció un desarrollo sin precedentes de los instrumentos musicales. Siempre bajo la primacía de la voz humana, única capaz de transmitir melodía y palabra, encontramos las primeras danzas instrumentales, desgraciadamente sin indicación del tipo de instrumento, que desembocarán en las primeras composiciones para tecla, que aparecen en Italia a finales del siglo XIV.

En este nuevo trabajo Artefactum, con la incorporación de Francisco Orozco nos ofrece nuevamente un panorama de la música profana de la baja Edad Media, junto con algunas Cantigas de Santa María, recopiladas por Alfonso X. Encontraremos danzas, estampidas y saltarellos, canciones trovadorescas, como la hermosísima Kalenda Maia de Rimbaut de Vaqueiras terminando en el tiempo con la famosa romanza sefardí Ventanas altas, sin olvidar los Carmina Burana y las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio. Este repertorio, consistente en líneas melódicas, sin indicación de instrumentación alguna, es uno de los mayores retos que afrontan los músicos especializados en el repertorio medieval.

Las innumerables representaciones iconográficas en miniaturas, frescos, grabados, pórticos historiados, capiteles y sillerías nos informan de la enorme riqueza del instrumentarium medieval. Sólo en los Códices Alfonsíes aparecen más de cuarenta instrumentos diferentes, de cuerda pulsada, de arco, de viento y de percusión. La misma riqueza y variedad referente a los instrumentos musicales la encontramos en los textos, en particular en las series poéticas instrumentales que florecieron en Europa durante los siglos XIII y XIV.

Nada menos que 27 instrumentos son citados por el Arcipreste, algunos bien conocidos, como el laúd, la bandurria, la gaita, las trompas, la vihuela de arco o los atabales; otros como la baldosa o la alvardana, siguen siendo un misterio para los especialistas. Pero tanto las series poéticas, como gráficas pueden ser consideradas como “catálogos” sin informarnos de los conjuntos instrumentales más usuales. Aunque lo más probable es que existiera una gran variedad de las prácticas instrumentales en cada país, inclusive en cada región geográfica y cultural.

Otro problema ligado a los instrumentos medievales, que atañe más particularmente a los constructores, es la escasez de instrumentos conservados de tiempos tan remotos. La mayoría de los instrumentos musicales estaban hechos con un material tan perecedero como la madera, y han sido escasísimos los que han sobrevivido al paso de los siglos. El trabajo de recreación de estos instrumentos se basa en la interpretación de la iconografía y en el método comparativo con las técnicas populares aún vigentes, junto con el estudio de los raros vestigios conservados en los museos. El trabajo de los constructores avanza a al par del de los músicos, complementándose mutuamente.

Este aspecto de la interpretación de la música medieval, el de los instrumentos, se ha solucionado a menudo empleando los que en la música tradicional y popular más se acercasen a los representados en la iconografía. Los instrumentos orientales, de viento, cuerda o percusión, como laúdes árabes, saz turcos, etc. han sido los más utilizados. Sin embargo la tendencia actual (y los instrumentos empleados por Arte Factum son un buen ejemplo de ello) consiste en utilizar copias o reconstituciones de los instrumentos antiguos. Pocas veces hemos tenido ocasión de escuchar un organistrum, dos laudes medievales, dos cítolas, junto con gaitas, zanfoñas, flautas y panderos, como los empleados aquí con maestría y vitalidad.

Es por esto que un trabajo como el que presenta Artefactum es fruto de un doble recorrido: La investigación meticulosa realizada por cantantes, músicos y constructores, para impregnarse de las fuentes antiguas; y la posterior interpretación , fruto del libre fluir de intuición y sensibilidad.
Ambos senderos confluyen en un camino único, el que recrea y da vida a la música del pasado. Es una labor intelectual y artesanal que desemboca en arte.

Información adicional

Estilo

Medievo

Interpretación

Instrumental y Voz

Artista

Artefactum