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Louis-Gabriel Guillemain

7,00


Louis-Gabriel Guillemain

Conversations Galantes et Amusantes

Poema Harmónico

Guillermo Peñalver, baroque traverso.
Leonardo Rossi, violín.
Ventura Rico, viola da gamba.
Aude Vanackere, violoncello.
Juan Carlos Rivera, baroque guitar and lute.
Rafael Muñoz, tiorba.

Content

Cuarteto op. 12, nº 3 en Re menor
  • Allegro Moderato.
  • Larghetto Aria. Gratioso.
  • Allegro.
Cuarteto op. 12, nº 4 en La Mayor
  • Allegro Moderato.
  • Aria. Gratioso.
  • Altro Allegro.
Cuarteto op. 12, nº 2 en Si Menor
  • Allegro Moderato.
  • Aria. Gratioso.
  • Altro Allegro.
Cuarteto op. 12, nº 6 en Do Mayor
  • Allegro Aria. Grazioso.
  • Altro piú Allegro.
  • Allegro.

Total Time: 59’32”

Production: José Mª Martín Valverde. Sound: Jorge Marín

Email

Descripción

Louis-Gabriel Guillemain

Conversations Galantes et Amusantes

Born in Paris in 1705, Louis-Gabriel Guillemain is, together with Leclair, Guignon and, of course, Rameau, one of the most distinguished representatives of the gallant music popular in 18th century France, although, in many countries, he is perhaps the least well-known of those named.

The term “gallant music” has, ever since it became fashionable, been used to describe a courtesan style, that is, in the style of court musicians, which sought to delight and to please, with an apparent lightness that is characteristic of this music. But in the France of the Age of Enlightenment, the gallant style more specifically meant a new style which the musicians of the court of Louis XV began to adopt, abandoning the pompous heaviness of the artistic forms of the Louis XIV and Regency periods, which basically consisted of the Italianisation of taste and musical forms.

And the Italian style won popularity in the salons of the time: the sonata and the cantata became fashionable among French composers and gave form to the new chamber music that was being heard at court. The person mainly responsible for this sweeping influence was Giovanni Battista Somis, an Italian violinist and composer whose fame spread throughout France thanks to his disciples, Leclair, Guignon and Guillemain; with them, the French school of violin opened up to the tradition of Corelli, who had been Somis’s master.

Guillemain had visited Italy twice. The first occasion was to train under Somis, and the second, when he was first violin with the Dijon Academy of Music, where he became established as a composer and musician in 1729. And so with that experience behind him, he presented himself at court in 1737, where he was named musicien ordinaire to Louis XV. He played in private sessions for the King and Queen and became one of the most popular and best paid of the King’s musicians. But the patronage of the Marchioness of Pompadour was perhaps more favourable to him. He formed part of the Marchioness’s orchestra for over ten years, and it was in her theatre that he premiered his first great success: the ballet-pantomime L´operateur chinois, which later, in January 1749, was performed at the Comédie Italienne.

His works were often performed in the Concert Spirituel, the admirable institution organised by Philidor in the Salle des Cents Suisses at the Tuileries in order to promote French music and which had a dominant influence during the whole of the 18th century. But Guillemain never played there himself as soloist, since he suffered what appears to be a neurotic refusal to perform before large audiences.

In fact, of the little that we know of Guillemain, the most striking characteristic is his stormy personality and the harrowing life that accompanied his apparently successful position as a court musician: he was a drinker, he was deeply in debt, and ended his life in Chaville in 1770.

The 18 published works of Guillemain are all instrumental, and include pieces for solo violin, violin and keyboards, two violins, trio sonatas, quartets, concertos, trio symphonies and divertimentos for orchestral trios.

Guillemain’s sonata quartets still show elements of late Baroque, such as the use of continuous bass, and they share with the Rococo of the period a liking for profuse ornamentation, despite the thematic and formal clarity that characterises them.

Información adicional

Artista

Poema Harmónico

Estilo

Barroco Florido

Interpretación

Música de Cámara

Autor

Louis-Gabriel Guillemain

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Louis-Gabriel Guillemain

7,00


Louis-Gabriel Guillemain

Conversations Galantes et Amusantes

Poema Harmónico

Guillermo Peñalver, traverso barroco.
Leonardo Rossi, violín.
Ventura Rico, viola da gamba.
Aude Vanackere, violoncello.
Juan Carlos Rivera, guitarra y laúd barrocos.
Rafael Muñoz, tiorba.

Contenido

Cuarteto op. 12, nº 3 en Re menor
  • Allegro Moderato.
  • Larghetto Aria. Gratioso.
  • Allegro.
Cuarteto op. 12, nº 4 en La Mayor
  • Allegro Moderato.
  • Aria. Gratioso.
  • Altro Allegro.
Cuarteto op. 12, nº 2 en Si Menor
  • Allegro Moderato.
  • Aria. Gratioso.
  • Altro Allegro.
Cuarteto op. 12, nº 6 en Do Mayor
  • Allegro Aria. Grazioso.
  • Altro piú Allegro.
  • Allegro.

Duración total: 59’32”

Producción: José Mª Martín Valverde. Toma de Sonido: Jorge Marín

Email
SKU: MPC-0710 Categorías: , ,

Descripción

Louis-Gabriel Guillemain

Conversations Galantes et Amusantes

Nacido en París en 1705, Louis-Gabriel Guillemain es, junto con Jean-Marie Leclair, Guignon y, por supuesto, Rameau, uno de los más granados representantes de la corriente galante del XVIII francés, aunque quizás el peor conocido – al menos en España – de los citados. El término música galante ha venido designando, desde la época en que se puso en boga, un cierto hacer típicamente cortesano- o sea, el propio de los músicos de corte – que a posta busca el deleite, el agrado, con una peculiar y al menos aparente ligereza que le es característica.

Pero en la Francia de las Luces, el modo galante significaba más específicamente una manera nueva que comenzaron adoptando los músicos de la corte de Luis XV huyendo de la pomposa pesantez de las formas artísticas del período Luis XIV y Regencia y que consistió fundamentalmente en una italianización del gusto y de las formas musicales. En efecto, el estilo italiano fue ganando en popularidad en los salones: la sonata y la cantata se pusieron de moda rápidamente entre los compositores franceses y dieron forma a la nueva música de cámara que se oía en la corte. El principal responsable de esta avasalladora influencia fue Giovanni Battista Somis, violinista y compositor italiano cuya fama se extendió en Francia merced a sus discípulos: Leclair, Guignon y Guillemain; con ellos, la escuela francesa de violín se abrió a la tradición de Corelli, que había sido el maestro de Somis.

Louis-Gabriel Guillemain había visitado Italia dos veces. Su primera estancia fue de formación, con Somis y la segunda tuvo lugar mientras trabajaba como primer violín de la Academia de Música de Dijon, donde estuvo establecido como compositor e intérprete desde 1729. Así que con ese bagaje se presentó en la corte en 1737, donde se le nombró musicien ordinaire de Luis XV. Tocaba en sesiones privadas ante los reyes y llegó a ser uno de los más populares y mejor pagados de los músicos del rey. Pero el mecenazgo de la Pompadour le fue quizás más favorable. Más de diez años estuvo en la orquesta de la Marquesa y en su teatro estrenó el que fue su primer gran éxito: el ballet-pantomima L´operateur chinois, que más tarde, en enero de 1749, se representó en la Comédie Italienne. Sus obras eran interpretadas a menudo en el Concert Spirituel, la admirable institución que organizó Philidor en la Salle des Cents Suisses de las Tullerías para dar a conocer la música francesa y que tuvo una influencia dominante durante todo el siglo XVIII. Pero Guillemain no llegó nunca a tocar él mismo allí como solista ,pues padecía, al parecer, un rechazo neurótico a actuar antre grandes audiencias. De hecho, lo poco que sabemos de la persona de Guillemain abona la fama de personalidad tormentosa y vida patibularia que acompañaba a su aparente buena posición como músico de corte: bebedor, cargado de enormes deudas, puso fin a su vida en Chaville en el año de 1770.

Las 18 obras publicadas por Guillemain son todas de música instrumental e incluyen piezas para violín solo, violín y teclado, dos violines, sonatas en trío, cuartetos, conciertos, sinfonías en trío y divertimentos para trío orquestal. Las sonatas en cuarteto de Guillemain mantienen todavía algún elemento del Barroco tardío, como el uso del bajo continuo, y comparten con el vigente Rococó el gusto por la ornamentación profusa, a pesar de la claridad temática y formal que las caracteriza. Pero, sobre todo, anticipan elementos que serán desarrollados por el Clasicismo: aplicación de la forma sonata tanto a la estructura general en cuatro movimientos como al primer tiempo de cada obra, abundantes cadencias intermedias que clarifican el plan formal y tonal, modulaciones a la tónica menor en piezas escritas en tonalidades mayores, empleo de numerosos diseños en tresillos, etc.

Información adicional

Estilo

Barroco Florido

Interpretación

Música de Cámara

Artista

Poema Harmónico