Descripción
Del Canto Figurado
Vocal & Instrumental Music of the Spanish Renaissance
La música de conjunto anterior a 1600 es por completo invisible. La inmensa mayoría de las partituras que se conservan fueron escritas para voces. Por norma, las colecciones instrumentales contienen repertorio para instrumentos solistas: de un lado, el popular laúd (o, en España, la vihuela) y de otro, los tan útiles teclados, órgano y clave. Pero los ensambles instrumentales no eran para nada raros; por el contrario, florecieron por toda Europa, y, después de 1500, también en América y otros territorios de ultramar. En los dominios españoles, estos conjuntos gozaron de los beneficios del empleo regular en catedrales y colegiatas, aunque también trabajaban por cuenta propia para la sociedad seglar. Utilizaban con frecuencia las flautas dulces, si bien sus miembros podían tocar también otros vientos (flautas traversas, chirimías, bajoncillos, bajones, dulzainas, cromornos, etc.) cuando fuera necesario.
Aún si estos grupos actuaban con mucha frecuencia, sobrevive muy poca música escrita para ellos. Una parte de su repertorio consistía en improvisaciones contrapuntísticas, no escritas; otra se componía de danzas de distintos tipos, que eran siempre necesarias para los muchos bailes en los que participaban y que no siempre se confiaban al papel. El grueso de sus programas correspondía sin embargo en piezas vocales, tomadas en préstamo a los cantantes y adaptadas con el agregado frecuente de decoraciones melódicas, disminuciones, o, como se decía entonces, glosas. La voracidad de los instrumentistas no perdonó a ninguno de los géneros: se apropió de chansons y madrigales seculares, pero también de motetes religiosos y de la música más sagrada de todas, la de la Misa.
The Royal Wind Music no imita el modelo antiguo de estos grupos; se especializa con exclusividad en las flautas dulces y es casi tres veces más grande que lo que habría sido un conjunto equivalente del pasado. Así y todo, este programa sigue prácticas del siglo XVI en la selección de sus piezas. El grupo ejecuta un programa de música instrumental española del tipo que hubiera sido posible oír hacia principios del siglo XVII. Como en el pasado, las composiciones individuales se tomaron de fuentes muy variadas, y el principal criterio de selección corresponde a su capacidad para sonar bien cuando se las interpreta con flautas dulces. Sólo una obra, la Canción de Cotes [pista 9], aparece sin texto en un manuscrito de Granada, signo cabal de que originalmente servía como repertorio para instrumentos —aunque tanto su carácter serio como su adscripción litúrgica revelan que, en su origen, era un motete vocal—. La música para órgano de Antonio de Cabezón, su hermano Juan, su hijo Hernando, Tomás de Santa María, Francisco Peraza y Francisco Correa de Araujo coexiste aquí con ejecuciones instrumentales de piezas vocales: romances y villancicos (de Encina, Flecha y Arañés), una chanson de Josquin y unas pocas versiones vocalinstrumentales de Josquin, Guerrero y Morales. El programa se completa con música para vihuela del mismo tipo: siete extractos de Misas franco-flamencas y dos canciones italianas (o sonetos), en adaptación de Enríquez de Valderrábano.